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OTROS TEMAS El papel de los padres y profesores PROGRAMAS Nueva
ortografía 3º y 4º P (8 y 9 años) Lectura
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¿Y quién ayuda a los padres? Últimamente todo se combina para hacer más difícil la tarea de los padres, y lo peor es cuando se inmiscuye el Gobierno. Últimamente todo se combina para hacer más difícil la tarea de los padres, y lo peor es cuando se inmiscuye el Gobierno.
Los
padres y las madres constituyen la condición necesaria para que la sociedad sea
sólida, convivencial y funcione bien. Existen otras condiciones, es obvio, pero
todas dependen de aquella. Padres y madres somos los constructores fundamentales
de la historia. Pero nuestra tarea resulta cada vez más difícil, porque la
cultura mediática la impide, incluso la reprime, mientras el gobierno la
complica, se inmiscuye en lo que no le corresponde, aunque es incapaz de hacer
lo que sí es su obligación.
Incluso los médicos de Cataluña han acordado practicar el aborto a menores “maduras” sin consulta a los progenitores, al igual que hace el Ayuntamiento de Barcelona con sus talleres para que niños de 11 a 14 años conozcan el llamado “sexo seguro”. El gobierno ha anunciado la modificación “por violento” del artículo 154 del Código Civil que permite “corregir razonable y moderadamente” a los hijos, añadiendo, sin sentido del ridículo, que prestará “la asistencia necesaria para el ejercicio de la patria potestad”. Los hábitos degeneran: los adolescentes han multiplicado el consumo de cocaína y porros, a pesar de que se declaran informados de sus efectos, al tiempo que el abuso de alcohol toma una dimensión de pandemia. Simultáneamente el gobierno pacta con las patronales de bares y discotecas para que cierren más tarde “para que así respeten los horarios”, a pesar que ellos son los generadores del grave hábito de las noches sin dormir, alcohol y drogas. Muchos padres y madres no saben como actuar ante una práctica tan masiva que convierte en raro al adolescente que no la practica.
¿Qué nos dicen estos ejemplos? Primero, que los problemas son muy graves y se ramifican como una metástasis social. Ante ellos sobra desconcierto, abunda la angustia paterna y faltan soluciones. Segundo, que los poderes públicos actúan por su cuenta sin contar para nada con los padres. Nada de lo que hacen resuelve los problemas, más bien añaden otros nuevos. Así, promueven las relaciones sexuales promiscuas en los adolescentes, pero son incapaces de construir un sistema de enseñanza más eficaz, que forje ciudadanos responsables de sus actos, incluida la no violencia y la sexualidad, ni saben abordar cuestiones vitales, como la necesaria conciliación entre vida profesional y familiar. Y este Estado, Gobierno y autoridades que muestran su nulidad para cumplir con aquello que sí debería hacer, incurren en la absurda y peligrosa pretensión de intentar suplirnos como padres en la educación de los hijos, en lugar de aportar los medios para que seamos nosotros quienes cumplamos con el cometido al que nos debemos. Es un mal de la época, y es tan dañino que o lo vencemos, o simplemente como país no tenemos futuro y como padres sufriremos. Josep Miró i Ardèvol
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