07. El circo

El chico consiguió salir de su asiento y deslizarse entre los hombres a la entrada del circo.

    Echó a andar por el pasillo medio oscuro.  

    Se oían los aplausos y las voces de la gente y el restallar del látigo del domador de leones.

    Todo eso le gustaba mucho, pero lo que él quería era ver al payaso.  

    Verlo de cerca, no desde la butaca y, si era posible, hablar con él. 

    Ya volvería después a mirar el espectáculo. 

    Llegó ante una puerta que estaba entreabierta y que tenía colgado un cartel que ponía: «Señor payaso».

    El chico suspiró.    

         Ángela Ionescu

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