10. Lealtad a un hermano

Uno de dos hermanos que combatían en la misma compañía, en Francia, cayó abatido por una bala alemana. El que escapó pidió autorización a su oficial para recobrar a su hermano.

    -Tal vez esté muerto -dijo el oficial-, y no tiene sentido que arriesgues tu vida para traer el cadáver.

    Pero ante sus súplicas el oficial accedió. Cuando el soldado regresó a las líneas con su hermano sobre los hombros, el herido falleció.

    -¿Ves? -dijo el oficial-. Arriesgaste la vida por nada.

    -No -respondió Tom-. Hice lo que él esperaba de  mí, y obtuve mi recompensa. Cuando me acerqué y lo  alcé en brazos, me dijo: «Tom, sabía que vendrías,  presentía que vendrías».

    Y de eso se trata, en síntesis: alguien espera un acto bello, noble y abnegado de nosotros; alguien espera que seamos fieles.

        Walter MacPeek

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