12. Las ovejas y el lobo

Era un lobo muy malo.

   Una tarde corría por los montes.

   A lo lejos, en el valle, vio un rebaño de ovejas.

   El lobo, que estaba hambriento, decía:

   – ¡Qué gusto! Llevo tres días sin comer. Ahora voy a tragarme unas cuantas ovejitas.

   Al anochecer se acercó al rebaño.

   Las ovejas, al sentir al lobo, echaron a correr.

   Los corderitos, llenos de miedo, lloraban.

   – Mamá, mamá -decía un corderito-. Yo no puedo correr. Me he clavado una espina en la patita. Espérame, que tengo miedo al lobo.

   La mamá le esperó y se lo llevó.

   El perro del pastor empezó a ladrar.

   El pastor se dio cuenta de lo que pasaba.

   Fue a la choza, cogió una escopeta y pegó un tiro al lobo.

   Los corderos y las ovejas bailaban de alegría.

   El perro, contento, movía el rabo.

   Y colorín, colorado, este cuento ha terminado.

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