16. Sabiduría de Salomón

Dos mujeres comparecieron ante el rey Salomón con dos bebés, uno muerto y otro vivo. Ambas mujeres afirmaban que el niño vivo les pertenecía, y decían que el muerto pertenecía a la otra. Una de ellas declaró:

    -Oh señor, ambas dormíamos con nuestros hijos en cama. Y esta mujer, en su sueño, se acostó sobre su hijo, y él murió. Luego puso su hijo muerto junto al mío mientras yo dormía, y me quitó el mío. Por la mañana vi que no era mi hijo, pero ella alega que   éste es mío, y que el niño vivo es de ella. Ahora,  oh rey, ordena a esta mujer que me devuelva mi hijo.

    La otra mujer declaró:

    -Eso no es verdad. El niño muerto le pertenece,  y el niño vivo es mío, pero ella trata de arrebatármelo. 

    El joven rey escuchó a ambas mujeres. Al fin dijo:

    -Traedme una espada.

    Le trajeron una espada, y Salomón dijo:

    -Empuña esta espada, corta al niño vivo en dos y dale una mitad a cada una.

    Entonces una de las mujeres exclamó:

    -Oh mi señor, no mates a mi hijo. Que la otra mujer se lo lleve, pero déjalo vivir.

    Pero la otra mujer dijo:

    -No, corta al niño en dos, y divídelo entre ambas. 

    Entonces Salomón declaró:  

    -Entregad el niño a la mujer que se opuso a que  lo mataran, pues ella es la verdadera madre.

    Y el pueblo se maravilló de la sabiduría de ese  rey tan joven, y vio que Dios le había dado discernimiento.

            La Biblia


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