19. Dos gorriones

Una vez dos gorriones se pararon en las ramas de una zarza que crecía al lado de un campo de trigo   maduro.

    El gorrión mayor era el padre y enseñaba a volar al gorrioncito más chico, que era su hijo.

    De paso, le mostraba los lugares donde hallaría  mejores granos y semillas para comer.

    -¿Ves? -le decía-. Eso son espigas. Cada una tiene un montón de granos de trigo y, cuando son maduros, como ahora, espigamos alguno al vuelo.

    -¡Ay, ay, ay, padre! Mira aquel hombre en medio  del campo, con los brazos extendidos… Nos habrá   visto… Querrá matarnos… 

    -¿Qué? ¿Aquello tan desharrapado? Es un monigote para asustarnos. Lo llaman un espantapájaros. Pero  a mí no me espanta. Vas a ver. Sígueme.  

    Y de un vuelo se plantó, decidido, sobre el sombrero del espantapájaros. 

            A. Garriga

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