37. Lealtad

Yo, tu Ordenador, no tengo capacidad de «traicionarte».Sería un «traidor», si faltara conscientemente al compromiso de ofrecerte los datos que me pides. Si alguna vez te fallo, no me digas «traidor»;consulta más bien a un técnico de ordenadores. No soy más que una máquina sin  alma  y  sin sentimientos.  En mí no cabe la «traición» ni tampoco la lealtad  que  es la virtud opuesta. La lealtad es cosa de personas leales como serás tú.

    No es fácil explicar qué es la lealtad. Una idea vaga ya te  he  dado, al indicarte que su contraria es la traición. Mas, aunque difícil, lo voy a intentar. ¿Me ayudas? 

    A lo largo de la vida, las personas se  asocian, se unen a otras  personas, a grupos, a instituciones. Cuando decimos que «pertenecemos» a tal familia, a tal club, a tal colegio, etc., queremos expresar esto: que nos hemos vinculado de una manera o de otra a un grupo determinado. 

    Ya te has dado cuenta de que se repite la palabra  «vínculo»,  «vincularse», «pertenecer a…». Esto es fundamental para la lealtad. No es necesario que esta vinculación se manifieste con palabras o escritos. Ordinariamente, los hijos o los amigos no hacen declaraciones de pertenencia. La amistad y la familia tienen unos vínculos implícitos, que se  sobreentienden, y basta.

    Lealtad, pues, es comprometerse a mantener los vínculos que hemos contraído con los demás (amigos, familiares, colegio, club, etc.) reforzando y protegiendo los valores que hay en ellos (amistad,  familia,  deporte, etc.).                                                          

    Otra manera, más breve y clara, sería: mantener y cumplir  la  palabra dada.

    Concretando. Una persona es leal cuando se mantiene unida al  grupo  o persona con la que se ha vinculado. Cuando protege, apoya y defiende  los valores (de amistad, deportivos, familiares, religiosos, etc.)  que  promueve la institución a la que se ha vinculado. 

    Si en un momento determinado, surge un conflicto, es decir que  no  se puede ser leal al mismo tiempo con el amigo y con el club,  por  ejemplo, la lealtad nos tiene que llevar a decidir, según la mayor importancia  de los valores de las instituciones en conflicto. Y una vez tomada la  decisión, debemos explicar, por lealtad a la parte que pudiera sentirse traicionada, las razones de nuestra decisión. Se cumple así  aquello  de  que «el que avisa no es traidor».    

    Te educarás en la lealtad: 

*  Desarrollando en ti el sentido del honor.   

*  Teniendo en cuenta la dignidad de los demás.

*  Actuando con responsabilidad.

*  Siendo constante y fiel en el cumplimiento de tu deberes. 

*  No haciendo trampas en los juegos.  

*  Aceptando de corazón las normas de la institución a la que  te  has vinculado.

    Una persona leal garantiza la estabilidad y la  buena  marcha  de  las instituciones. De la amistad, sobre todo. Es pilar firme  en  el  que  se apoyan los otros. ¿No te gustaría ser así?

    Don Samuel Valero

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