39. Mujercita

Érase una vez una mujercita que vivía en una  casita. 

    Una noche, cuando estaba en su camita, oyó un    ruido.

    Salió de la camita y encendió su velita. 

    Miró bajo su camita. Miró bajo su mesita. Miró   bajo su sillita.

    No había nada.

    Así que apagó su velita y regresó a su camita.

    La mujercita cerró los ojitos. Ya iba a dormirse cuando… ¡oyó un ruido!

    Así que salió de la camita y encendió la velita  y bajó la escalerita.

    Entró en su salita. Miró bajo la mesita. Miró    bajo las sillitas.

    No había nada.  

    Así que subió la escalerita, apagó la velita y   regresó a su camita.

    La mujercita cerró los ojitos. Ya iba a dormirse cuando… ¡oyó un ruido!

    Salió de la cama. Encendió la vela. Bajo la escalera. Entró en el comedor. Subió a la mesa. Levantó el mantel. Miró debajo. Y en eso salió…   ¡bu!.   

     -Vaya, vaya -dijo la mujercita-, ¡qué te parece! Asustarse de un simple ¡bu!

          James H. Van Sickle

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