Lección de Aviso a los demás y no les acuso 2

Lo propio de los amigos es buscarse para hablar de sus cosas: de sus aficiones, sus ilusiones, sus preocupaciones, sus dificultades. Se sienten vinculados al uno al otro y procuran estar juntos en los momentos de tristeza y de alegría.

    No existe verdadera amistad, mientras no se manifiesta la propia intimidad.

    De esta entrega mutua de la intimidad, se deduce el compromiso de guardar secreto y nace la preocupación de ayudarse el uno al otro.

    De aquí, que toda amistad tienda a mejorar al amigo. No es amigo el que induce a malos comportamientos. A lo sumo es un aliado. Procura evitar estos aliados, cuanto antes.

    No es señal de amistad el abandono de tus normas morales o de tus criterios propios, para aceptar los del amigo. Esto, más bien, sería signo de inmadurez.

    Un grupo de chicos que se animan mutuamente a travesuras que no harían a solas, no son amigos; son una «pandilla» peligrosa. Los drogadictos se inician en las «pandillas».

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