Lección de Cambios y novedades

Los esposos crecen juntos a lo largo del tiempo tanto como personas como amantes. No se puede pretender que el amor entre los cónyuges siga siendo siempre igual, con el amor apasionado y romántico de los primeros años, ni que tenga la misma intensidad después de treinta años de la boda.

Si el amor no se adapta a las nuevas situaciones, se instala en la inmadurez y origina conflictos. Esto decía un especialista de terapia conyugal: «El síntoma más frecuente en mis consultas es el de las parejas de muchos años que dicen: Ya no es lo que era antes, ya no hay chispa. Las parejas pasan por distintas etapas y la relación va modificándose en todo momento. Es importante, por eso, que en cada etapa se negocien los objetivos, se comuniquen las satisfacciones y se genere una adaptación a las nuevas situaciones. Cuando eso no ocurre, la pareja comienza a tambalearse.» (Ochoa de Alda, I.: Declaraciones a la revista El Semanal, nº 862, 2 a 8 de mayo de 2004, pág 44).

Convendría redefinir el proyecto conyugal que se hizo al comienzo del matrimonio, cada cinco años más o menos. Si ambos cónyuges se ponen de acuerdo en los cambios y novedades de su vida tienen un motivo más para seguir queriéndose.

(Pintura: José recibiendo a su padre y hermanos en Egipto. BRAY, Salomón de. Colección privada)

Volver a: El paso del tiempo