Civilización bizantina

– CULTURA. El emperador Justiniano promulgó el famoso «Corpus Juris Civilis», Código de Leyes Civiles de una gran importancia. De esta forma conservaron el derecho romano que fue la base de las leyes europeas de la Edad Media y Moderna.

   La cultura bizantina conservó y transmitió las aportaciones romanas y griegas.

   – ARTE. En el Imperio Bizantino se conjuga el arte clásico griego y romano con las tendencias de Oriente. Esto influyó en Europa y el arte musulmán.

   Justiniano embelleció Constantinopla con grandes edificios, como la iglesia de Santa Sofía, obra cumbre de la arquitectura bizantina (ver la fotografía superior) y el Palacio Imperial. Otros edificios destacables son la catedral de San Marcos en Venecia y la basílica de Rávena.

   Desarrollaron la técnica del mosaico, la orfebrería y la decoración de objetos de marfil.

   – RELIGIÓN. Los emperadores veían con desagrado la dependencia al Papa de Roma y deseaban dominarlos. Esto motivó el Cisma, es decir, la separación entre la Iglesia de Roma y Bizancio.

   Se propagaron dos herejías: la monofisita y la iconoclasta. Los monofisitas decían que Cristo sólo es Dios, pero no hombre, negando la naturaleza humana. Los iconoclastas o rompedores de imágenes eran contrarios al culto de imágenes, diciendo que Dios y los santos no pueden representarse con figura humana.

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