Lección de Creo en la resurrección de la carne

El Símbolo de la fe cristiana acaba proclamando la «resurrección de la carne», al final de los tiempos, «y la vida eterna». Un cristiano cree firmemente -y espera- que igual que Cristo resucitó de verdad de entre los muertos y vive para siempre, así los justos -después de su muerte- vivirán para siempre con Cristo resucitado; y Él los resucitará en el último día.

    Creer en la resurrección de la carne, pues, ha sido desde los comienzos un elemento esencial de la fe cristiana. Ya en el siglo III escribe Tertuliano: «La resurrección de los muertos es esperanza de los cristianos; somos cristianos para creer en ella». Y San Pablo demanda a los cristianos de Corinto: «¿Cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de los muertos? Si no hay resurrección de los muertos, tampoco Cristo resucitó. Y si no resucitó Cristo, vana es nuestra predicación, vana también nuestra fe… ¡Pero no! Cristo resucitó de entre los muertos como primicias de los que murieron.» (1 Corintios 15, 12-14.20).

Volver a: Creo en la resurrección de la carne