Lección de Cualidades de la oración

Al hablar con Dios en la oración debemos cuidar los detalles de respeto y delicadeza, igual que cuidamos la educación con las personas que tratamos. De ahí que la oración bien hecha habrá de ser:

    – Piadosa. Hemos de acudir a la oración como hijos, porque lo somos.

    – Humilde. Siempre necesitamos de Dios, y somos pecadores.

    – Confiada. Él nos ama como Padre, nos fiamos de Él y estamos seguros de que nos dará lo mejor.

    – Perseverante. Pedir una y otra vez, sin cansancio ni desánimo.

    A veces tenemos la sensación de que Dios no nos concede lo que pedimos. Habrá que examinar si lo que pedimos es conveniente para nuestra salvación, o si nuestros rezos tienen las condiciones expuestas. Porque puede ocurrir que rezamos mal, o nos portamos mal o pedimos cosas no convenientes.

Valor de la oración

    A medida que nos vamos habituando a la oración, nos unimos más con Dios y comprendemos mejor sus planes sobre nosotros y sobre los demás, poniendo las cosas de la tierra en su justo lugar. De la oración salimos fortalecidos para luchar contra el mal y hacer el bien; para enfrentarnos a las dificultades de la vida con serenidad y alegría. La oración nos consigue la gracia de permanecer hasta el fin fieles a Cristo, cooperando con Él a la redención del mundo y a la salvación de los hombres.

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