Lección de Cumplo las normas en el colegio y en casa 1

¡Qué sensibles sois los chicos! Sobre todo, cuando hay alguien que os molesta. Gritáis a borbotones: «¡no hay derecho!», «¡esto es una injusticia!». Y yo, tu Ordenador, ¿no tengo derechos? Me exigís todo, abusáis de mí y me tengo que callar. ¿Es que sólo tengo deberes? Pues ni ¡derechos! ni ¡deberes! Yo no soy capaz de esto. Sólo las personas pueden tener derechos y deberes. Nadie más.

    En mi frialdad de Ordenador, veo que la razón de ello está en vuestra dignidad inviolable de seres conscientes que tienden libremente hacia su perfección final. Los derechos son algo inherente y exclusivo de la persona. Nacen de vuestra propia «naturaleza».

    De aquí que se hable de derecho «natural», en referencia a los derechos más fundamentales del hombre, como a la vida, al alimento, a la cultura, a la libertad, a la religión, a los bienes materiales imprescindibles, etc. Quiero aclararte que, aunque los otros seres no sean capaces de derechos, el hombre si que tiene deberes para con toda la naturaleza.

    Los derechos que tiene una persona «deben» ser respetados por todas las otras. Es decir, que el derecho de uno exige a los demás el «deber» de respetarlo. Derechos y deberes se corresponden mutuamente.    Esto no obstante, he observado que las personas humanas sois muy sensibles a vuestros derechos, pero mencionáis poco vuestros deberes. Esta actitud debe estar relacionada con lo del egoísmo. ¡Que manera de llevar el agua al propio molino!. Como si los otros molineros no tuvieran idéntico derecho.

    Normalmente, los derechos están regulados en las leyes de cada nación. Es lo que se estudia en la Facultad de Derecho de las Universidades. Ya te imaginas lo complicado que debe ser esto.

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