Lección de Dios es eterno

Sólo Dios es propiamente eterno, es decir, no tiene principio ni fin.
En Dios no hay pasado ni futuro, sino un presente inmutable. Hubo un momento en que solamente existía Él, pero quiso comunicar sus perfecciones a otros seres; quiso crear el mundo y especialmente el hombre, que está hecho a su imagen y semejanza. Dios pensó en todos los hombres -en cada uno de nosotros- mucho antes de crearnos. No existíamos y ya nos amaba. Y como Dios amaba al hombre, le preparó un lugar estupendo: el mundo creado con todas sus maravillas (el mar, las montañas, los animales, las plantas, el cielo, etc.).

Dios ha creado el mundo de la nada

    El hombre necesita tiempo y esfuerzo para construir un edificio o fabricar un objeto, pero Dios hizo todas las cosas con sólo su querer y lo creó todo de la nada. Antes de que Él lo creara no existía nada.

Crear no es lo mismo que fabricar

    Decimos que Dios ha creado el mundo, y no que Dios ha fabricado el mundo, para indicar que, cuando empezó a existir, no había nada, siendo Dios quien hizo que existiera. Crear quiere decir «hacer que exista algo que antes no existía, sacándolo de la nada». El hombre no puede crear; puede modificar, por ejemplo, el cauce de un río, o fabricar un tejido usando como materia el algodón o las fibras sintéticas, o montar un coche uniendo las distintas piezas.

Dios creó para su gloria y por amor

    Cuando contemplamos una obra de arte -una catedral, por ejemplo-, nos maravillamos y alabamos el genio de su autor. Aquella obra de arte es una gloria para los que la construyeron.

    Al contemplar la grandeza del mundo: los astros, el mar, las plantas; al mirar la perfección de las cosas más pequeñas: un pajarillo, un insecto, nos maravillamos y alabamos a Dios que es su autor. El mundo es una manifestación de la perfección divina, un reflejo de lo que es Dios, y el mundo canta la gloria de Dios. A esa glorificación debe unirse el hombre, no solamente por ser la criatura más perfecta de la creación visible, sino, además, porque Dios ha puesto todas las cosas a su servicio. Pensando en el hombre, Dios creó todas las cosas y las puso en sus manos.

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