Lección de Dios llama al hombre a la oración

El último tramo del Curso de Catequesis lo dedicamos a la oración. La oración debería ser -como la respiración, como el pulso o latido del corazón- una cosa normal, connatural, en la vida de cada hombre. De hecho, la primera reacción de la criatura humana cuando descubre a su creador -como sucede con el padre y la madre en el infante- es llamarle, hablarle, comunicarse con Él, tratarle. Y eso es la oración: hablar con Dios, a quien reconocemos como nuestro Señor, al que debemos todo y a quien, por tanto, hemos de mostrar reverencia y agradecimiento, al tiempo que le exponemos nuestras necesidades y le pedimos perdón si no hemos correspondido a su amor providente y misericordioso.

    Alguien ha dicho que «nunca es más grande el hombre que cuando esté de rodillas», significando que orar es una obligación para la criatura, al tiempo que nos eleva a la dignidad de contertulios que dialogan con Dios, el Creador del universo y fuente de todo bien.

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