Lección de Efectos de este sacramento

Los efectos de este sacramento son realmente maravillosos:

    – la reconciliación con Dios, perdonando el pecado para recuperar la gracia santificante.

    – la reconciliación con la Iglesia;

    – la remisión de la pena eterna contraída por los pecados mortales y de las penas temporales -al menos en parte- según  las disposiciones;

    – la paz y la serenidad de la conciencia con un  profundo consuelo del espíritu;

    – los auxilios espirituales para el combate cristiano, evitando las recaídas en el pecado.

Necesidad de la Penitencia

   El sacramento de la Penitencia es completamente necesario para aquellos que después del bautismo han cometido un pecado mortal. La Iglesia enseña que hay obligación de confesar los pecados mortales al menos una vez al año, en peligro de muerte y si se ha de comulgar.

    Pero una cosa es la obligación y otra muy distinta lo que conviene hacer si se quiere que aumente nuestro amor a Dios. Tampoco hay obligación de besar a la madre, ni de saludar a los amigos, ni de correr todos los días…, pero cualquier persona normal lo hace. Si queremos progresar en el amor de Dios, debemos confesarnos a menudo y confesarnos bien.

Conveniencia de la confesión frecuente

   La Iglesia recomienda vivamente la práctica de la confesión frecuente, no sólo de los pecados mortales -que deben confesarse en seguida- sino también los pecados veniales. De esta manera, se aumenta el propio conocimiento; se crece en humildad; se desarraigan las malas costumbres; se hace frente a la tibieza y pereza espiritual; se purifica y forma la conciencia; nos ayudan en nuestra vida interior, y aumenta la gracia en virtud del sacramento. Para crecer en el amor a Dios es muy conveniente tener en mucha estima la confesión: confesarse a menudo y bien.

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