Lección de El afecto 2

Las manifestaciones de afecto han de hacerse con moderación. Actualmente está extendida la actitud hedonista del placer: “si me resulta agradable debo atracarme de eso”. Al que le gusta el fútbol le gustaría estar todo el día viendo partidos y hablando con sus amigos de las principales jugadas. Al que disfruta besando a su pareja, desea terminar durmiendo con ella. Pero en cualquier lugar en que se ponga el límite, ya sea un abrazo, un beso cálido o una relación sexual, siempre se quedará igualmente insatisfecho. ¿Por qué? Porque el hombre tiende a la felicidad infinita y los medios de que dispone (alcohol, droga, sexo) son siempre finitos y limitados. Cuánto más aspire a tener, más insatisfecho quedará al final. Sin embargo, si se mantiene en un nivel moderado y lícito, esto le capacita para estar desprendido del placer, y está libre para entregarse al amor desinteresado, sin estar esclavizado por las pasiones y sin usar a los demás para satisfacerlas.

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