Lección de El décimo mandamiento

El décimo mandamiento de la Ley de Dios es: No codiciarás los bienes ajenos. No los desearás.

   Dios quiere que nos conformemos con lo que somos y lo que tenemos. Todos no somos iguales: unos son más altos y otros más bajos; unos tienen muchas cosas y otros tienen menos. Pero no hemos de tener avaricia o ambición de tener más y más cosas o caprichos innecesarios o desear para nosotros todo lo mejor.

   Este mandamiento nos prohíbe el deseo desordenado de riquezas y la envidia de los bienes de los otros. La envidia consiste en ponernos tristes por no tener lo que tienen otros.

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