Lección de El deseo de Dios en el corazón

El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, que ha sido creado por Dios y para Dios; Dios no deja de atraer al hombree hacia sí, y sólo en Dios encuentra la paz, la verdad y la alegría, que no cesa de buscar.

   El hombre es un ser religioso. Como decía San Pablo en Atenas, «en Dios vivimos, nos movemos y existimos» (Hechos 17, 28).

El olvido o negación de Dios

    Pero el hombre puede olvidarse de Dios, e incluso rechazarlo o negar su existencia, ¿Motivos? La ignorancia, el rebelarse contra el mal que se sufre o se ve, los afanes del mundo y de las riquezas, el mal ejemplo de algunos que se llaman cristianos, ideas contrarias a la religión, y la actitud del pecador que -por miedo- se oculta a Dios y huye ante su llamada.

   Ninguno de estos pretextos justifica el olvido o la negación de Dios.

Se puede conocer la existencia de Dios por medio de la razón natural

    El hombre puede conocer la existencia de Dios por dos caminos: uno, natural, y otro sobrenatural. Por el camino natural llegamos a Dios a través de la naturaleza. Vemos el Sol, la Luna, las estrellas y nos preguntamos: ¿quién ha hecho todo eso? ¿quién ha ordenado todos los astros para que sigan sus órbitas perfectamente? Solo lo puede hacer un Dios creador.

Dios sale al encuentro del Hombre

    El segundo camino para conocer la existencia de Dios es la revelación. Dios nos ha comunicado muchos conocimientos a los que no podemos llegar con nuestra inteligencia, ni con la ciencia. Se dio a conocer, en primer lugar, a los primeros padres, Adán y Eva; después de la caída por el pecado original, no los abandonó sino que les prometió la salvación y ofreció su alianza. Luego, con Abrahán, eligió al pueblo de Israel. Por fin, Dios se reveló plenamente enviando a su propio Hijo, Jesucristo.

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