Lección de El noveno mandamiento

El noveno mandamiento de la Ley de Dios es: No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

   Hemos de vivir la pureza y la castidad en los pensamientos y deseos. Hay pecado cuando la voluntad se complace en ellos, pero no son pecado si la voluntad no los busca, consiente y procura rechazarlos.

   Jesús dijo: «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mateo 5,8).También dijo: «De dentro del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios y fornicaciones.» (Mateo 15,19).

   Se cometen pecados de impureza con el pensamiento cuando se buscan recuerdos e imaginaciones impuras o sucias y se complace en ellas.

   También se peca cuando se tiene el deseo de cometer actos impuros aunque no se lleven a la práctica.

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