Lección de El ordenador y el programa

Pensemos en un ordenador, una computadora. Acaba de salir de la fábrica. Tiene todos los miles de millones de transistores en montones de circuitos impresos. ¿Qué puede hacer? Nada. Alguien tiene que escribir un programa y alguien tiene que poner ese programa utilizando un código diseñado por alguien y entonces ese programa obliga a las corrientes eléctricas a hacer algo de lo cual el ordenador, la computadora no tiene absolutamente ni idea, ni se aprovecha de nada para ello, pero que tiene sentido para el que conoce el significado del programa y de los hilos.

   Pues bien, ¿quién hace el programa para un ser viviente? ¿quién pone el programa dentro de cada una de esas células, para que se haga el organismo como debe hacerse? Decir que esto ocurre por azar, es tan absurdo como decir que un ordenador va a tener el programa porque se lo hace él mismo, por azar. Ah, no, el ordenador nunca se hace su programa.

   Y ¿qué es azar al fin de todo? Pues no es nada. ¿Puede usted medir azar como un experimento en el laboratorio? No. Déme usted un kilo de azar. Pues si. El azar no es nada más que una palabra para disimular la ignorancia. Es como cuando un padre le dice al niño que el Sol brilla porque si, porque es brillante. Eso no es una explicación. De modo que exige algo más que hablar en  términos de azar.

   Para explicar cómo se forma cada ser viviente con una programación tan compleja se ha calculado matemáticamente la probabilidad que habría de que una molécula del genoma humano, no todo lo que es el material genético del ser humano, se produzca por azar. No hay una probabilidad ni aunque hubiese un trillón de universos como éste, y cada átomo de todos esos universos estuviese haciendo un millón de operaciones por segundo para ver si sale por casualidad la molécula. No hay posibilidad alguna de explicarlo. Entonces, cabe perfectamente hablar en términos filosóficos y teológicos, de que el Creador, al crear el universo, le da un modo de actuar que sigue leyes físicas a partir de unas condiciones originales porque el Creador sabe que comienzan con otras condiciones y con esas leyes físicas se va a producir esto y esto, a lo largo de toda la existencia del universo.

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