Lección de El Padrenuestro

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que son amigos de orar puestos de pie en las sinagogas y en las esquenas de las plazas, para exhibirse delante de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. Tú, por el contrario, cuando te pongas a orar, entra en tu aposento y, cerrada la puerta, ora a tu Padre en lo oculto; y tu Padre que ve en lo oculto te recompensará. Y al orar no empleéis muchas palabras como los gentiles, que se figuran que por su locuacidad van a ser escuchados. No seáis, pues, como ellos; porque bien sabe vuestro Padre de qué tenéis necesidad antes de que se lo pidáis. Vosotros,  pues, orad así:

   Padre nuestro que estás en los Cielos,
   santificado sea tu Nombre;
   venga tu Reino;
   hágase tu voluntad
   así en la tierra como en el Cielo.
   El pan nuestro de cada día dánosle hoy;
   y perdónanos nuestras deudas
   Así como nosotros perdonamos a nuestros deudores;
   y no nos dejes caer en la tentación,
   mas líbranos del mal.


Un hijo de Dios trata al Señor como Padre. Su trato no es de obsequio servil, ni una reverencia formal, de nera cortesía, sino que está lleno de sinceridad y de confianza.

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