
La oración
La oración es hablar con Dios. Cuando oréis no seáis como los hipócritas que oran o hacen oración de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para ser vistos por los hombres. En verdad os digo: ya recibieron su recompensa. Pero tú, cuando hagas oración entra en tu cuarto y cerrada la puerta habla a tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y cuando oréis no habléis mucho, como hacen los gentiles, que piensan que por mucho hablar serán más oídos. No queráis ser como ellos, porque vuestro Padre sabe los que necesitáis antes de pedírselo. (Mateo 6, 5-8)
El Padrenuestro
Vosotros, pues, habéis de orar así: Padre nuestro, que estás en el cielo; santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal (Mateo 6,9-13)


La Providencia
No amontonéis tesoros sobre la tierra. Mas bien, atesorad para vosotros tesoros en el cielo, donde no los consume ni el orín ni la polilla; y en donde los ladrones no los pueden robar.
Porque donde está tu tesoro allí estará tu corazón.
No andéis preocupados pensando qué comeréis, ni qué vestiréis. Mirad las aves del cielo que no siembran ni siegan, ni recogen en granero y vuestro Padre celestial las alimenta.
Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura. (Mateo 6, 19-33)