El perdón de los pecados

Los hombres somos pecadores y ofendemos a Dios cuando cuando no cumplimos lo que Él nos pide; ofendemos también a nuestros hermanos los hombres y, con ello, ofendemos a Dios. El hombre tiene una gran necesidad de perdón de Dios.

   Jesús concedió a los Apóstoles el poder de perdonar los pecados cuando dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quiénes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quiénes se les rengáis, les quedan retenidos.» (Jn 20,22-23). La Iglesia puede perdonar todos los pecados, por muchos y graves que sean. Los perdona en nombre de Jesucristo por el sacramento de la Penitencia. Pueden perdonar los pecados el Papa, los obispos y los sacerdotes que estén debidamente autorizados.

   La Virgen María y Jesús no cometieron ningún pecado. Los demás somos pecadores, pero podemos buscar un sacerdote y confesarnos.

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