Lección de El sacramento de la penitencia

Siendo tan radical el efecto del bautismo, cabría pensar en una posterior inocencia definitiva; sin embargo, la libertad del hombre es frágil y vuelve a necesitar el perdón. Cristo conocía nuestra condición y dispuso otro medio de reconciliación para los que han caído después del bautismo: el sacramento de la penitencia que nos reconcilia con Dios y con la Iglesia.

6. La Iglesia puede perdonar todos los pecados

    No hay ningún pecado, por grave que sea, que la Iglesia no pueda perdonar. Cristo nos redimió del pecado ofreciendo su vida por los hombres y quiso que en la Iglesia estuvieran abiertas las puertas del perdón a quien se arrepiente de sus pecados. El poder de perdonar los pecados por el sacramento de la penitencia lo tienen en la Iglesia únicamente los que han recibido la potestad sacerdotal en el sacramento del Orden, a saber: los obispos y los presbíteros.

Hemos de agradecer este don de Cristo a su Iglesia

    ¡Qué fácil es dar gracias a Dios por haber dado a la Iglesia el poder de perdonar los pecados! San Juan Crisóstomo decía: «Los sacerdotes han recibido un poder que Dios no ha dado ni a los ángeles, ni a los arcángeles… Dios sanciona allá arriba todo lo que los sacerdotes hagan aquí abajo». Y San Agustín: «Si en la Iglesia no hubiese remisión de los pecados, no habría ninguna esperanza, ninguna expectativa de una vida eterna y de una liberación eterna. Demos gracias a Dios que ha dado a la Iglesia semejante don».

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