Lección de Estoy siempre contento 3

Si te paras a pensar, a lo mejor caes en la cuenta de que estás esperando a circunstancias que casi seguro no van a llegar. Piensas que serás feliz cuando no tengas esas preocupaciones, o cuando te vuelva la salud perdida, o cuando finalice aquella ocupación absorbente, o cuando sea, pero siempre queda como algo lejano. Y sabes bien que cuando pasen esas circunstancias llegarán otras, y corres el peligro de consumir tu vida esperando esa utopía.

   Tienes que aprender la felicidad en la lucha normal de cada día.

Texto de Alfonso Aguiló. Educar el carácter. Ediciones Palabra. Pág. 16-20.

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