Lección de Fin del catálogo del buen discutidor

8. Dejar que el otro cónyuge llegue hasta el final expresando su malestar, sin interrumpirle y comprendiendo su punto de vista. Con ese desahogo se ha resuelto el 50% del conflicto.

   9. Después del desahogo del otro, contestar con nuestras razones de forma clara y breve con la máxima calma posible. Poner si es oportuno un poco de humor pero sin ironía hiriente.

   10. Conseguir que todas las discusiones acaben en un acto de reconciliación. De esta forma hasta lo negativo puede mejorar el amor conyugal. Por eso, más que evitar a toda costa las discusiones, lo que conviene es recomponer la paz lo antes posible. Nunca se debería ir a la cama sin resolver los malentendidos, y sin hacer las paces.

Hay que hacer lo posible para que los hijos no presencien las discusiones, pero si esto ocurre, que vean también la reconciliación.

(Pintura: Hombre escribiendo una carta. METSU, Gabrill. Galería Nacional de Irlanda. Dublín)

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