Lección de Hago lo que me cuesta con alegría 3

Para ir adquiriendo fortaleza te invito a:

    * No quejarte del trabajo, de cualquier pequeño dolor, de los contratiempos. Callar en estos casos es un buen ejercicio de fortaleza.

    * No cargar los deberes que son tuyos a los padres o a otros. Hazlos tú.

    * No huyas del esfuerzo. Afróntalo y acéptalo.

    * Pon horario a tus deberes diarios, y sométete a él.

    * Lucha contra tus malas inclinaciones, sin desanimarte.

    * Proponte metas a conseguir que perfeccionen tu vida.

    No olvides que la fortaleza es el motor de todas las demás virtudes.

    Una vida cómoda, sin sobriedad, sin esfuerzo, sin lucha acaba siendo una vida inútil, barro manipulado para la maldad. No quieras esto para ti.

Texto original de don Samuel Valero.

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