Introducción

Hacer un problema lo podemos comparar con hacer un viaje. Para hacer un viaje, lo primero que necesitamos es saber a dónde quieres ir. Si no lo sabemos, nunca tomaremos el camino correcto. En un viaje utilizamos el coche, el autobús, el tren, el avión u otros medios.

    Para hacer un problema hemos de saber bien qué es lo que nos piden o qué es lo que hemos de conseguir. Para llegar ahí los medios que utilizamos son sumas, restas, multiplicaciones, divisiones u otras operaciones.

    Para hacer problemas hacen falta dos cosas: primero, saber hacer los cálculos (sumar, restar, multiplicar, dividir y otras operaciones) y segundo, entender lo que nos piden, es decir,  saber a dónde queremos ir. Si no comprendemos lo que hay que conseguir, nunca resolveremos el problema, aunque hagamos muchos cálculos. Se puede decir que comprendemos un problema cuándo sabemos expresar lo que nos piden con otras palabras personales, distintas de las del enunciado.

En el problema hay tres partes diferentes:
a) lo que nos piden, la INCÓGNITA;
b) lo que nos dicen, los DATOS del problema;
c) la SOLUCIÓN, que se consigue después de hacer las operaciones correctas.

 Ejemplo: Tengo 7 caramelos (dato) y me dan 3 caramelos por mi cumpleaños (dato). ¿Cuántos tengo ahora? (incógnita). Después de hacer la suma de 7 y 3 sabemos que tengo 10 caramelos (solución).

 Responder las preguntas.

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