Ir por lana y salir trasquilado

Juanjo le debía dinero a Gaspar hacía años. Después de esperar pacientemente, Gaspar decidió llevar a su amigo a la comisaría. Por el camino, Juan dijo que iba mal vestido y le pidió a Gaspar su gabardina. Éste se la dejó con gusto.     

    Cuando Gaspar contaba el caso al comisario, Juanjo le interrumpió diciendo con aplomo:

     – No le haga caso, señor comisario. Este hombre no sabe lo que dice. Es capaz de decir que esta gabardina es suya.

     – ¡Claro que es mía! -exclamó el bueno de Gaspar.

      Nadie le creyó. Gaspar se quedó sin su dinero y sin su gabardina.

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