Lección de Juicio ante Pilato

Ni el Sumo Sacerdote ni el Sanedrín podían imponer la sentencia de muerte a nadie sin el refrendo del Gobernador romano, en este caso de Pilato.

   Pilato salió al atrio y dijo:

   – ¿Qué acusación traéis contra este hombre? Respondieron ellos:

   – Si no fuera malhechor no te lo hubiéramos entregado. Nosotros no podemos matar a alguno. Y le acusaban diciendo:

   – Le hemos hallado pervirtiendo a la gente negando el tributo al César y diciendo que es el Cristo Rey. (Juan 18, 28-32; Lucas 23, 2).

   Entró Pilato en el Pretorio y llamó a Jesús y le dijo:

   – ¿Eres Tú el Rey de los judíos?. Respondió Jesús:

   – Mi reino no es de este mundo. Entonces Pilato le dijo:

 – ¿Luego Tú eres Rey? Respondió Jesús:

   – Tú lo dices, que Yo soy Rey. Yo para esto nací y para esto vine al mundo, para dar testimonio de la verdad. (Juan 18, 33-38; Lucas 13,3; Mateo 27; Marcos 15,2).

   Después de interrogar a Jesús Pilato dijo al Sanedrín y al pueblo:

   -Yo no hallo delito alguno en este hombre. Pero ellos le acusaban de muchas cosas, como Tiene alborotado al pueblo con la doctrina que esparce por toda Judea, comenzando por Galilea. Pilato, al oír Galilea, preguntó si aquel hombre era galileo. Y cuando entendió que era de la jurisdicción de Herodes, que en aquel momento estaba en Jerusalén, hizo que Jesús fuese llevado a Herodes, (Lucas 23, 4-7; Mateo 27,12.14; Marcos 15, 4-5).


Con esta conducta de Pilato pasa a ser el prototipo de los conformistas: «Un hombre… un caballero transigente, volvería a condenar a Jesús» (Camino, n.393).

(Pintura: Cristo ante Pilato. MAES, Nicolaes. Museo de Bellas Artes. Budapest).

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