Lección de La celebración de los sacramentos de la Iglesia

Aunque existen diversas tradiciones dentro de la única Iglesia de Cristo, en las celebraciones litúrgicas hay unos elementos comunes:

    a) Quién celebra. La Liturgia es obra de Cristo total, Cabeza y cuerpo; así toda la comunidad -el Cuerpo de Cristo unido a la Cabeza- es quien celebra. Dentro de las celebraciones no tienen la misma función todos los fieles, sino que algunos, consagrados por el sacramento del Orden, tienen el poder y la misión de representar a Cristo como Cabeza de su Cuerpo.

    b) Cómo celebrar. La celebración litúrgica comprende signos y símbolos que se refieren a la creación (luz, agua, fuego), a la vida humana (lavar, ungir, partir el pan) y a la historia de la salvación (los ritos de la Pascua). Todos estos elementos, por la acción del Espíritu Santo, se hacen portadores de la acción salvífica y santificadora de cristo. Parte principal de toda celebración es la Liturgia de la Palabra. Se acompaña también a veces con cantos y música. Las imágenes sagradas, presentes en la iglesias y en las casas, están destinadas a despertar y alimentar nuestra fe en el misterio de Cristo.

c) Cuándo celebrar. El domingo, día del Señor, es el día principal de la celebración de la Eucaristía, porque es el día de la Resurrección. Durante el año litúrgico, la Iglesia desarrolla todo el misterio de Cristo, desde la Encarnación y la Navidad hasta la Ascensión, Pentecostés y la espera del final de los tiempos. En el año litúrgico, la Iglesia venera con especial amor a la Santísima Virgen y hace memoria de los mártires y de los demás santos. La Liturgia de las horas u Oficio divino es la oración pública de la Iglesia. Junto a ella se sitúan de manera complementaria, las diversas oraciones del Pueblo de Dios, particularmente la adoración y el culto a la Sagrada Eucaristía.

    d) Dónde celebrar. Cristo es el verdadero Templo de Dios y los cristianos, por la gracia, somos también «templos del Espíritu Santo». Pero la Iglesia tiene necesidad de lugares donde la comunidad pueda reunirse: son nuestras iglesias. En estos templos, muchos de ellos verdaderas joyas de arte, la Iglesia celebra el culto público para gloria de la Santísima Trinidad; en ellos se escucha la Palabra de Dios y se cantan sus alabanzas; se eleva el corazón y se ofrece el sacrificio de Cristo: la Santa Misa; las iglesias son también lugares privilegiados de recogimiento y oración personal.

Hemos de participar activamente en la Liturgia de la Iglesia

    Si hemos entendido bien este tema, nos habremos dado cuenta de lo importante que es asistir a las celebraciones litúrgicas de la Iglesia -y especialmente a la Santa Misa- con la mayor atención y devoción. Nuestra Madre la Iglesia nos pide que acudamos a las celebraciones de forma consciente (dándonos cuenta de lo que hacemos), activa (participando en las diversas ceremonias) y fructífera (estando bien preparados para aprovechar al máximo la celebración).

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