Lección de La comunicación 2

Es posible que el hombre le compre rosas a ella, la lleve a restaurantes todas las semanas y va a visitar a su familia. Con esto piensa que así ha cumplido, pero no es así: tiene que estar pendiente de lo que le preocupa a ella en cada día.

    Cuando ella se enfada, él no debe justificarse, ni decir que eso tiene poca importancia, ni que es demasiado sensible. Todo esto la pondrá más furiosa y no la podrá ayudar. La mujer está más vinculada a sus emociones y el hombre es quien tiene que calmarla.

    “Los hombres y las mujeres piensan de modo diferente. Los hombres se centran en el problema o en la solución. Las mujeres se centran en sus sentimientos; no les preocupa lo fundamental, sino su corazón, al que están estrechamente conectadas. En otras palabras, el problema no suele ser el problema. El problema es su corazón. ¿Así es como se ocupa él de su corazón? y ¿cómo puede ella ayudarle para que lo haga?” (1)

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