Lección de La conciencia

La conciencia es el dictamen práctico de la razón, por el que juzgamos que algo debe hacerse porque es bueno o debe omitirse porque es malo.

   La conciencia es como el reflejo de la ley que llevamos en el alma. Es el testigo favorable o desfavorable de lo que hacemos. La conciencia nos aconseja, nos acusa o nos absuelve, nos remuerde o nos aplaude.

   Es muy importante tener una conciencia bien formada, mediante el estudio de la ciencia moral.

   No todos los hombres tienen igual conciencia. Unos tienen una conciencia verdadera o recta cuando juzga la bondad o malicia de un  acto en conformidad con la ley moral. Otros tienen una conciencia errónea o falsa, cuando se estima como buena una acción que en realidad es mala o viceversa. Hay que salir de la conciencia errónea o falsa, estudiando libros adecuados y preguntando a personas formadas.

   La libertad del hombre no significa no tener leyes. No hemos de hacer sencillamente lo que nos apetezca o nos guste. Se ha de hacer lo que se debe hacer. La libertad moral ha de ser educada de tal modo, que las leyes a que estamos obligados se cumplan con sentido de responsabilidad. Obedeciendo las leyes hacemos el bien y nos hacemos buenos y libres. Los hombres han de actuar libremente, con la voluntad guiada por el conocimiento y la conciencia bien formada.

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