Lección de La creatividad en el amor

En temas anteriores se ha visto que el amor matrimonial es de entrega total, sin ceder ante el conformismo, el descanso o la autosatisfacción. Es un amor que «o crece o muere». Este crecimiento no es una continuación del enamoramiento inicial, ni es espontáneo, sino que exige esfuerzo diario perseverante. El amor no sale solo, sino que lo construyen los dos cónyuges día a día a base de pequeños detalles.

   Pero ese ideal no es fácil de conseguir porque los hombres somos débiles y descubrimos en el amor deficiencias e intermitencias. También hay malos momentos en los que hay que aguantar más, sabiendo que los malos momentos pasan y se pasan. Hay que compartir no solo los buenos momentos sino los difíciles, como una enfermedad, una crisis económica o la muerte de alguien cercano.

   Hay una relación entre el amor y la libertad. Hay que amar más porque se quiere hacerlo, porque me da la gana, por libertad. Solo quien ama como un ser libre está en situación de crecer en el amor, de amar cada vez más.

(Pintura: El tocador. MOLENAER, Jan Miense. Museo de Bellas Artes de Budapest)

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