Lección de La nube y el sol (p)

El sol viajaba por el cielo, contento y triunfante en su carro de fuego, lanzaba sus rayos por todo el mundo, cosa que provocaba la indignación de una nube con un humor tempestuoso, que criticaba: a:

    -«Derrochador, más que derrochador, tira, tira tus rayos. ¡Ya lo verás, ya, cuántos te quedarán al final!»

    En las viñas cada grano de uva que maduraba en las cepas robaba un rayo por minuto, o incluso dos; y no había ni un brote de hierba, ni una araña, ni una flor, ni una gota de agua, que no hiciera lo mismo.

    -«Tú mismo, deja que todos te cojan rayos; ¡ya verás cómo te lo agradecerán, cuando no tengas nada para dejarte robar!»

    El sol continuaba alegremente su viaje, regalando sus rayos por millares, por millones, sin ni siquiera contarlos.

    Solamente al final del día contó los rayos que le quedaban; pero fíjate, no le faltaba ni uno. La nube, de la sorpresa, se deshizo en granizo. Y el sol se zambulló felizmente en el mar.

    Adaptación de Gianni Rodari

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