Lección de La oveja perdida

Se le acercaban todos los publicanos y pecadores para oírle. Pero los fariseos y los escribas murmuraban diciendo:

   – Éste recibe a pecadores y come con ellos. Entonces les propuso esta parábola:

   – ¿Quién de vosotros, si tiene cien ovejas y pierde una, no deja las noventa y nueve en el campo y va en busca de la que se perdió hasta encontrarla? Y, cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso, y, al llegar a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: alegraos conmigo, porque he encontrado la oveja que se me perdió. Os digo que, del mismo modo, habrá en el Cielo mayor alegría por un pecador que hace penitencia que por noventa y nueve justos que no la necesitan. (Lucas 15, 1-7)


No quiere esto decir que el Señor no estime la perseverancia de los justos, sino que aquí se destaca el gozo de Dios y de los bienaventurados ante un pecador que se convierte.

(Pintura: La entrega de las llaves. RAFAEL, Sanzio de Urbino. Museo Victoria y Alberto. Londres)

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