Lección de La reproducción

Pero luego llega la pregunta más seria: ¿cómo se explica la actividad de que la vida se multiplica y se reproduce? Ustedes piensen en la maravilla que estamos acostumbrados a aceptar sin darle importancia, pero que es increíble cuando se explica.

   ¿Qué es un huevo de gallina? Pues uno diría tal vez, unos 70-80 gramos de una gelatina, donde no hay apenas estructura alguna. Ah, ponen  ustedes un huevo a la temperatura adecuada y un puntito color café que hay en la yema, empieza a tener una actividad extraordinaria y en pocos días aparecen tubos y se forma el comienzo de un sistema circulatorio y de un sistema nervioso. Pasan unos días más y empieza a latir el corazón. Pasan unos cuantos días más y se forma un aparato digestivo y un comienzo de un esqueleto. Y aparece el esbozo de unos ojos, y en tres semanas el pollito se construye a sí mismo, desde una célula hasta miles de millones de células. Y se construye a sí mismo, sin la ayuda externa y sin dejar escombros. A las tres semanas, el pollito, con ojos capaces de ver, rompe el cascarón y salta afuera y empieza a correr y a picotear y a alimentarse. Si esto nos lo contasen de una semilla de universidad que se pusiese en el suelo y se construyese la universidad ella sola, diríamos que eso era imposible, puro cuento de ciencia ficción. Pues el pollito es enormemente más complicado que una universidad.

   Y en el caso de un ser humano, una célula, se desarrolla hasta dar lugar al cuerpo adulto, con cien billones de células. ¿Cómo se puede hacer esto? Pues solamente con una codificación genética, que exige moléculas de miles de millones de átomos, que solo pueden basarse en la generación del carbono, el único que puede hacerlo.

   Y así, para el físico y el biólogo, la vida solo puede basarse en la química del carbono y en el agua en estado líquido, porque es el único ambiente  en que se puede desarrollar la química del carbono adecuadamente.  De modo que ahí tienen ustedes ya el punto de vista científico de lo que hace falta para que pueda haber vida, al menos en un lugar del universo. Y aquí en la Tierra se han dado las condiciones por las cuales eso ocurrió hace por lo menos 13.500 millones de años. No sabemos exactamente ni dónde, ni cuándo, ni cómo apareció la primera célula viviente, pero ése ha sido el origen que tenemos que aceptar.

 (Texto original del P. Manuel M. Carreira S.J. Astrofísico)

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