Lección de La transfiguración

Duración: 10 minutos|Dificultad: Fácil

La transfiguración

    Jesús se fue con Pedro, Santiago y Juan a la cumbre de un monte alto y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron resplandecientes y blancos como la nieve. Y aparecieron Moisés y Elías y se pusieron a halar con Jesús sobre su muerte en Jerusalén. Pedro dijo a Jesús:

   – Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Aún  no había terminado de hablar, cuando una nube los envolvió. Y de la nube salió una voz que dijo:

   – Ésta es mi hijo amado, escuchadle. Atemorizados, los discípulos cayeron al suelo, pero Jesús los tocó y dijo:

   – Levantaos, no tengáis miedo. Los discípulos miraron y solo vieron a Jesús.

Amar con todo el corazón

    Un doctor de la ley preguntó a Jesús:

   – Maestro, ¿cuál es el mandamiento más importante de la ley?

    Jesús le respondió:

   – Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, y con todo tu entendimiento, y con todas tus fuerzas. Éste es el mandamiento supremo. Pero hay otro que también es muy importante: Amarás al prójimo como a ti mismo.

   Jesús también les dijo:

   – Amad a vuestros enemigos. Haced el bien a los que no os quieran. Rezad por los que os persiguen y digan mentiras de vosotros. Dad a todos los que os pidan. Tratad a los hombres como querríais que os trataran ellos a vosotros.

El buen samaritano

   Un hombre le preguntó a Jesús:

   -¿Quién es mi prójimo? Jesús le contó una parábola:

   – Un hombre iba de Jerusalén a Jericó. En el camino fue atacado por unos bandidos que le robaron todo lo que llevaba encima, le dieron una paliza y le dejaron medio muerto. Un sacerdote bajaba por el camino. Vio al hombre pero no le prestó atención. Un levita pasó también, e hizo lo mismo. Poco después pasó un samaritano: viendo al hombre en el suelo, tuvo compasión, se acercó a él y le vendó las heridas. Después lo llevó a un albergue para que lo curaran y cuidaran. Al día siguiente sacó dos denarios y los dio al dueño del albergue, diciéndole:

 – Cuídamelo y cuanto gastes de más yo te lo daré cuando vuelva. Entonces Jesús dijo al hombre que le había preguntado:

   – ¿Quién es el verdadero prójimo del hombre herido? Y respondió:

   – El que tuvo compasión y le ayudó. Jesús le dijo:

   – Vete y haz lo mismo

Volver a: Vida de Jesús para los pequeños (juego de palabras)