Lección de La transfiguración y la Eucaristía

Tomó Jesús a Pedro, Santiago y Juan y los llevó a un monte alto y se transfiguró ante ellos, de modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestidos blancos como la luz.

   Estaban tan felices que Pedro dijo: «Si quieres haré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» (Mt 17,4). Una nube replandeciente les cubrió y una voz dijo: «Éste es mi Hijo, el Amado, en quien tengo mis complacencias: escuchadlo.» (Mt 17,5).

    Esto lo hizo Jesús para fortalecer la fe de los Apóstoles ante la proximidad de la Pasión.

   En la fiesta de la Pascua Jesús hizo la Última Cena con sus Apóstoles. Cogió una toalla, echó agua en una jofaina (plato hondo) y se puso a lavarles los pies. Así nos dio ejemplo de cómo tenemos que ayudar y servir los unos a los otros.

Después instituyó la Eucaristía. Tomó el pan y se lo dio diciendo: «Tomad, esto es mi Cuerpo. Cogiendo la copa, pronunció la acción de gracias y dijo: Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por muchos.» (Mc 14, 22-24).

   Fundó la Iglesia y cumplió fielmente la voluntad del Padre.

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