Lección de La Última Cena

Cuando llegó la hora, se puso a la mesa y los Apóstoles con él. Y les dijo:

   – Ardientemente he deseado comer esta Pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que no la volveré a comer hasta que tenga su cumplimiento en el Reino de Dios.

   En verdad os digo que uno de vosotros me va a traicionar, el que come conmigo. Comenzaron a entristecerse, y a decirle cada uno: ¿Acaso soy yo? Él les dijo:

   – Uno de los doce, el que moja conmigo en la misma fuente. Ciertamente que el Hijo del Hombre se va, según está escrito acerca de él; pero ¡ay de aquel por quien el Hijo del Hombre es entregado! Más le valiera a aquel hombre no haber nacido. (Lucas 22, 14-16; Marcos 14, 18-21).


El Señor expresa el ardiente deseo de pasar las horas que preceden a su muerte con las personas que más quería en la tierra y, como sucede a los que ve van a marchar, profiere en el momento de despedirse las palabras más cariñosas.

(Pintura: Última Cena. DUCCIO, di Bouninsegna. Museo de la Ópera del Duomo. Siena).

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