Lección de La vida de oración

San Juan Bautista María Vianney, cura de Ars en Francia, refiere un caso de oración bien singular. Había en el pueblo un labrador que hacía la visita a la Iglesia cuando iba y volvía del trabajo; dejaba la azada y el hato (ropa y otros objetos) a la puerta, entraba y permanecía de rodillas un buen rato delante del Sagrario. El Santo lo había observado y le llamaba la atención que no movía los labios, aunque no apartaba los ojos del Sagrario. Un día le preguntó:

    -Juan, ¿qué dices al Señor?

    Y Juan respondió:

    -No le digo nada. Yo le miro y Él me mira.

    ¡Anécdota espléndida para entender lo fácil que es tratar al Señor!

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