Lección de Las tres negaciones de Pedro

Cuando Pedro estaba abajo en el atrio, llega una de las criadas del Sumo Sacerdote y, al ver a Pedro que se estaba calentando, fijándose en él, le dice:

   – También tú estabas con Jesús, ese Nazareno. Pero él lo negó diciendo:

   – Ni lo conozco, ni sé de qué me hablas. Y salió fuera, al vestíbulo de la casa, y cantó un gallo. Y al verlo la criada empezó a decir otra vez a los que estaban alrededor:

   – Éste es de los suyos. Pero él lo volvía a negar. Y un poco después, los que estaban allí decían a Pedro:

   – Desde luego que eres de ellos, porque también tú eres galileo. Pero él comenzó a decir imprecaciones y a jurar:

   – No conozco a ese hombre del que habáis. Y, al instante cantó un gallo por segunda vez. Entonces, Pero se acordó de las palabras que le había dicho Jesús: Antes de que el gallo cante dos veces, me habrás negado tres; y rompió a llorar. (Marcos 14, 66-72)


En el plano de nuestra vida personal, pensemos que por honda que haya sido nuestra caída, mayor es la misericordia divina dispuesta siempre a perdonarnos, porque el Señor no desprecia un corazón contrito y humillado (Ps 51,19). Si nos arrepentimos sinceramente Dios hará, de nosotros pecadores, fieles instrumentos suyos.

(Pintura: Negación de Pedro. TOURNIER, Nicolas. Museo del Prado. Madrid)

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