Lección de Los métodos naturales

Los esposos se unen para manifestarse su amor y con la alegría de poder llamar a la vida a otra persona que será reflejo del amor común de sus padres. Es indudable que uno de los objetivos de la sexualidad humana es la fecundidad. Los hijos son una bendición y sus padres procurarán darles, dentro de sus posibilidades, lo mejor para cada uno.

   Los cónyuges han de estar abiertos a la vida, es decir, aceptar con alegría la descendencia que Dios les mande. Pero también pueden recurrir a procedimientos aptos y legítimos para regular la concepción, cuando haya causas graves proporcionadas para hacerlo. La regulación natural de la fecundación consiste en adaptar la propia conducta sexual a las reglas que dicta la naturaleza.

   El óvulo abandona el ovario unos quince días antes de la menstruación y resulta fecundable durante unas veinticuatro horas. Después de ese tiempo el óvulo degenera. La pareja que desee concebir deberá mantener relaciones sexuales en la época cercana a ese día para que el espermatozoide, cuya vida es más dilatada que la del óvulo, alcance a éste cuando todavía es fecundable. Por el contrario, si los esposos no desean un embarazo vivirán la «continencia periódica» en esos días.

(Pintura: Los niños de Marcham. GAINBOROUGH, Staatliche Museen. Berlín).

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