Lección de No me asusto ante las dificultades 1

La formación del carácter tiene un crecido número de obstáculos, y no es raro que muchos jóvenes tropiecen con ellos y echen a perder su carácter.

   Uno de esos obstáculos es el temor de que continuo te acosa: «Bien; yo tengo mis principios sólidos en esta cuestión; pero si los sigo, ¿qué dirán los demás?» Quien no hace sino correr en pos del beneplácito de los hombres, de sus favores, y por ello está dispuesto a negar sus principios, de antemano aceptados, es muy natural que nunca llegue a formarse un carácter firme. El joven de carácter no se preocupa del juicio que sus obras merezcan a los hombres, sino del fallo que sobre ellas emita su propia conciencia. ¡Qué espectáculo más triste, por ejemplo, el de aquellos jóvenes que «por amor a la sociedad», mejor dicho, por temor a los hombres, sostienen conversaciones, hacen cosas, a las que su alma honrada vuelve las espaldas cuando están a solas y no sienten la nefasta influencia del respeto humano!

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