Lección de No me asusto ante las dificultades 2

Otro obstáculo del carácter son las fuerzas desordenadas de nuestro interior; y es un contrasentido hablar de carácter, mientras no hayamos puesto en orden este bosque salvaje. En el alma de cada joven hay una o dos pasiones grandes, fuertes; hay algunos vicios que la dominan. Descubrir estas pasiones y tenerlas a raya, he aquí el camino seguro de la formación del carácter. No pierdas el tiempo en la extirpación de faltas pequeñas. Sujeta la pasión dominante; después vencerás con facilidad las restantes.  En este joven, por ejemplo, el vicio capital es la comodidad que huye del trabajo con espanto y terror; en otro, es la gula exagerada; en un tercero, la charla continua; en el de más allá, la ira precipitada, o el amor propio exagerado, la testarudez. Todos estos defectos son otros tantos focos de rebeldía en el reino de tu alma. Si no los vences a tiempo, si no los encadenas ahora, muy mal te saldrá más tarde la partida.

   El obstáculo más peligroso en la formación del carácter es precisamente la marcha lenta. La labor de la autoeducación es un juego de paciencia que requiere largos años y decenas de años. Y ésta es su dificultad.

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