Lección de No me rindo ante el esfuerzo 2

De la misma manera no es vigor la precipitación desatinada, defecto común en los jóvenes. Saltar en medio del peligro diciendo entre sí: «Ya me ayudará Dios», resolver sin pensar antes todos los problemas, despreciar y aun buscar con osadía las ocasiones que conducen al pecado -la compañía, el libro, el cine…-, todo esto no es vigor.

   Emprenderlo todo par dejarlo mañana, no es vigor. Ahora empiezas a estudiar francés, pero dentro de una semana te descorazonas por las dificultades y echas en un rincón la gramática francesa. En compensación haces colección de sellos, pero solo por tres días, porque ya entonces no te interesa y los cambias por otra cosa. Te entregas a los deportes. Durante dos semanas te entrenas sin compasión, desde la mañana hasta la noche, te ejercitas en todos los juegos imaginables. Al llegar a la tercera semana ya estás cansado, lo dejas. Nada de esto es vigor.

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