Lección de Nuestra reconciliación con Dios

En la vida de San Cirilo de Jerusalén se cuenta este episodio: «Una Semana Santa había mucha gente esperando para confesarse, y entre ellos vio al demonio. Le preguntó el Obispo qué hacía allí, y el demonio respondió que hacía un acto de penitencia.

    -¿Tú, penitencia?, le replicó el santo.

    Yo te lo diré, repuso el demonio: ¿No es un acto de penitencia satisfacer y restituir lo que se quitó? Pues yo quité a todos estos la vergüenza para que pecasen, y ahora vengo a restituírsela para que no se confiesen».

    Miedo, vergüenza, falta de sinceridad…, son peligros a evitar en la confesión. Si somos conscientes de que es Jesucristo mismo quien perdona los pecados por medio del sacerdote, superaremos mejor esas actitudes que a ciertos cristianos les retraen al confesarse.

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