Lección de Octavo mandamiento: no dirás falso testimonio ni mentirás

Cuenta el Evangelio que, en el juicio de Jesús ante el Sanedrín, los judíos presentaron testigos falsos que le acusaban de muchas cosas para condenarle. Ante aquellos testimonios falsos y contradictorios, Jesús permanecía en silencio. Sólo habló cuando el Sumo Sacerdote le preguntó: «¿Eres tú el Mesías, el Hijo de Dios?» (Marcos 14,61). Y confesó la verdad, aunque por decir la verdad sufrió tantos ultrajes y la muerte.

    El octavo mandamiento: «No dirás falso testimonio ni mentirás» es muy necesario, sobre todo cuando las relaciones entre los hombres están enturbiadas por tanta mentira, calumnias difamaciones y falsos testimonios. A todo esto hemos de oponer el amor a la verdad.

Volver a: 8º Mandamiento: no dirás falso testimonio